Súplase toda necesidad con su presencia,
Es un ser que extasía con su belleza
E ilumina la inteligencia del más humilde lumbral.
Nunca en el mundo pude encontrar,
Vacio más grande que el de tu hermoso cantar,
Aunque con el pasar del tiempo aprendí a amar,
Tus ojos, tus labios y tu corazón de cristal.
Primero debo aprender que disto de ti,
No sé si es mi ropa o mi estúpido pensar,
Pero es claro que mi vida nunca podre comparar,
Con el exquisito sentir que cubre tu paladar.
Aprendo a vivir con éste pensar,
Tu de noble cuna y yo del tejido costal,
Pero tanto no es posible porque no te puedo alcanzar,
Pues volaste con Dios de donde nunca llegar.
El cielo no es para los pobres, pero me logra consolar,
Que al cerrar tus ojos mi imagen lograste guardar,
Aunque por mi culpa nunca volviste a respirar.
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