domingo, 4 de octubre de 2009

La Dama En La Noche





Siempre ruego tu preciosa y fina presencia,
Eres digna de respeto y dueña del sueño.
Por ti tiemblan las bestias y llora el dueño,
Temiendo están siempre de tus pasos princesa.

Cautela y prudencia siguen tu camino
Mientras que con el poder de un compositor
Acabas la vida de la más compleja creación.

Hija de las tinieblas, santa e inmaculada,
En plegaria pongo el día en que tu rostro
Al buen momento por mi acuda
Sienta compasión del dolor causado.

Sombras cubren el paisaje sacro, dando gracias por el fin,
Gracias doy por cuando la vida no brinde suerte,
Todo el camino de esperanza alumbra la muerte.










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