domingo, 4 de octubre de 2009

Padre


Alegría una mañana entro por su ventana,
Decide dejar su nido como lo enuncia el salmo;
Para con una mujer, crear en su hogar resguardo.

Luchó mientras joven para lograr su objetivo,
Aunque con faltas pero siempre emotivo
Contra viento y mar, contra espacio y tiempo,
Resguardó amor en su pecho como un templo.

Hijos al mundo vinieron,
Error tras error no impidieron
Que el amor en su padre se hiciera favorable
Pero que él se fuera, resulto inevitable.

Gracias brinda la madre en cada mañana,
Sin importarle siquiera si es responsable
Solo permite entender que fue la decisión más razonable.

“También agradezco cada gesto de preocupación que tuviste como jefe de familia, pero no se puede pretender tapar el sol con las manos, ten bien presente que donde estés, cada que gires la mesa volverás a ver el trozo de vida que desechaste, cada momento que desperdiciaste; y es ahí cuando la vida entrará a cobrarte”.

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